11/1/10

¿Somos una bestia entre los hombres o un hombre entre las bestias?



Ah...pero si caminar por las calles de la Ciudad, y no ver el desorden a tu alrededor, no es caminar. Sí, así como cuando alguno de esos infames taxistas se paran en tu camino como si te fueses a subir. Y así me la paso recorriendo lo poco de mi colonia sin sentido alguno, aunque sepa ya que hay unas cinco papelerías en toda la avenida, y me aprenda los nombres de cada uno de los locales. Me pregunto ¿Qué hay más allá de una simple comunidad cotidiana?. Mmm...tal vez la casa de alguna de las personas que no sé si algún día llegue a leer esto.




Entre otros problemas y preguntas absurdas que llegan a mi mente, quisiera saber qué pasa hoy en día, que la gente se está volviendo loca y pareciera que interpretar a Julieta Capuleto en un escenario quedó en el pasado; ahora solo damos indicios de ser ídolos de los animales encerrados y ansiosos de un zoológico. ¿Dónde quedó la voluntad de ser y vivir un día a la vez?, o quizás los modales y la educación. Me imagino que en una bolsita de Sabritas (...)




Un oso polar se queda sin un hogar, mientras nosotros vemos otro capítulo más que ya nos sabemos de memoria, de La Familia Peluche. Y yo indago, ¿Qué demonios pasa que a nadie le importa el único hogar natural y milagroso que tenemos?, que aunque lleno de ciudades, personas construyendo un centro comercial en una reserva natural, o un par de políticos patéticos encerrando a unos activistas por defender el bien de los océanos, ES MI PLANETA, y no tengo reservado otro para vivir.




Si pueden matar a una persona por asesinar o cazar un animal salvaje y exótico como un tigre, ¿Por qué no matan también al sensato hombre que descarna a un indefenso cerdito para hacer chicharrón en salsa verde?...¿Será que a todos les gusta el chicharrón?, por lo menos a mí me queda muy claro que los dos sufren igual de grotesco. Pero bueno, regresamos al taxista que se atraviesa como si fuera el más estorboso personaje de la historia en toda tu vida, y que después de un día arduo de trabajo, o que el agradable compañero que a tu lado se sienta haya tirado agua de guayaba dentro de una botella de Bonafont en tu cuaderno; sabes que así es tu vida y así la tienes que vivir. Llegará el momento en que no sabes si eres una bestia entre los hombres o un hombre entre las bestias, aunque los dos sean desafortunados...




1 comentario:

Dzunum dijo...

Nena linda: Me encantó leer tu blog. Está lleno de agudezas que lo hacen muy ameno.
Me parece que el que mata al puerquito no es "sensato" sino insensato. Te quiere

Dzunum